

IDENTIDAD = REALIDAD
El libro laberinto de la soledad del señor Octavio Paz es sin duda un documento en el cuál analizamos y comprendemos la individualidad de la persona. El ser humano tiende a ir cambiando con el tiempo, sin embargo hay ciertos aspectos o características que aunque el tiempo transcurra estas siguen igual y es a esto a lo que podemos llamar “las secretas raíces” ya que estas atan al ser humano con su cultura.
Es imposible que todas las personas y todos los pueblos posean las mismas culturas, aquí en Guatemala, en México y muchos lugares más conviven personas de diferentes razas y lenguas. Algunos de ellos hasta han llegado a enfrentarse o a ignorarse aún viviendo a pocos kilómetros unos de los otros. A pesar de vivir tan cerca cada uno tiene sus propias fiestas, cada pueblo o ciudad esta regida por un santo y a el lo festejan con devoción y hacen fiestas en honor a el. Sin ir tan lejos el señor Paz nos ilustra con la diferencia que existe entre los Pachucos y los negros, los primeros son unas bandas de jóvenes ellos se singularizan tanto por su vestimenta como por su lenguaje y conducta. Los segundos son perseguidos por su intolerancia racial se esfuerzan por pasar la línea e ingresar a la sociedad. Ellos pelean por que no sean tachados como distintos o “raros” y su forma de defenderlo es hacer notar cada vez más sus diferencias. Pero eso no solo ocurre en México y Estados Unidos. Aquí en Guatemala podemos observarlo, y lo vemos en la raza indígena, ellos están muy arraigados a sus costumbres las cuales vienen de años de años atrás, ellos no ven más allá de lo que los abuelos o antepasados les enseñaron a ver, sus costumbres, ritos y forma de vestir y pensar es lo único que existe para ellos. Todas esas actitudes a consecuencia de la diversidad de raíces que cada uno de ellos posee es lo que el señor Paz confirma como “el carácter cerrado a nuestras reacciones frente al mundo o frente a nuestros semejantes”.
Las personas o los pueblos puede tener la cultura o las costumbres que sean pero lo que es seguro es que el hombre en algún momento de su vida se sentirá solo y es por eso que todos los hombres buscan compañía, ya que la soledad es el fondo ultimo de la condición humana. Muchos le temen a la soledad muchos otros la prefieren pero lo que si es cierto es que la soledad es una pena, es una condena y un castigo, pero como lo menciona el señor Octavio Paz, la soledad es una promesa del fin de nuestro exilio. Nacer y morir son experiencias de soledad, ya que nacemos solos y morimos solos, pero entre esos dos términos transcurre toda nuestra vida.
La sociedad se concibe como una unidad invisible en la que la madurez no es una etapa de soledad, el hombre en lucha con otros hombres se olvida del trabajo, de sus ideas, etc. El hombre moderno ha racionalizado sus mitos pero no ha podido destruirlos, tiene la característica de pensar despierto, pero aun así lo llevan por un camino equivocado.
Es imposible que todas las personas y todos los pueblos posean las mismas culturas, aquí en Guatemala, en México y muchos lugares más conviven personas de diferentes razas y lenguas. Algunos de ellos hasta han llegado a enfrentarse o a ignorarse aún viviendo a pocos kilómetros unos de los otros. A pesar de vivir tan cerca cada uno tiene sus propias fiestas, cada pueblo o ciudad esta regida por un santo y a el lo festejan con devoción y hacen fiestas en honor a el. Sin ir tan lejos el señor Paz nos ilustra con la diferencia que existe entre los Pachucos y los negros, los primeros son unas bandas de jóvenes ellos se singularizan tanto por su vestimenta como por su lenguaje y conducta. Los segundos son perseguidos por su intolerancia racial se esfuerzan por pasar la línea e ingresar a la sociedad. Ellos pelean por que no sean tachados como distintos o “raros” y su forma de defenderlo es hacer notar cada vez más sus diferencias. Pero eso no solo ocurre en México y Estados Unidos. Aquí en Guatemala podemos observarlo, y lo vemos en la raza indígena, ellos están muy arraigados a sus costumbres las cuales vienen de años de años atrás, ellos no ven más allá de lo que los abuelos o antepasados les enseñaron a ver, sus costumbres, ritos y forma de vestir y pensar es lo único que existe para ellos. Todas esas actitudes a consecuencia de la diversidad de raíces que cada uno de ellos posee es lo que el señor Paz confirma como “el carácter cerrado a nuestras reacciones frente al mundo o frente a nuestros semejantes”.
Las personas o los pueblos puede tener la cultura o las costumbres que sean pero lo que es seguro es que el hombre en algún momento de su vida se sentirá solo y es por eso que todos los hombres buscan compañía, ya que la soledad es el fondo ultimo de la condición humana. Muchos le temen a la soledad muchos otros la prefieren pero lo que si es cierto es que la soledad es una pena, es una condena y un castigo, pero como lo menciona el señor Octavio Paz, la soledad es una promesa del fin de nuestro exilio. Nacer y morir son experiencias de soledad, ya que nacemos solos y morimos solos, pero entre esos dos términos transcurre toda nuestra vida.
La sociedad se concibe como una unidad invisible en la que la madurez no es una etapa de soledad, el hombre en lucha con otros hombres se olvida del trabajo, de sus ideas, etc. El hombre moderno ha racionalizado sus mitos pero no ha podido destruirlos, tiene la característica de pensar despierto, pero aun así lo llevan por un camino equivocado.
“La plenitud, la reunión, que es reposo y dicha, concordancia con el mundo, nos esperan al fin del laberinto de la soledad”…